Garciani | Garciani, el buque de Nicomedes
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Garciani, el buque de Nicomedes

Garciani, el buque de Nicomedes

Si en algo destacó el creador del Garciani original, Nicomedes García, fue sin duda por su capacidad para los negocios y su visión empresarial. Acostumbrados a escuchar a que el segoviano fue el rotundo responsable del éxito de empresas como Anís la Castellana o el archiconocido whisky DYC, lo cierto es que su ámbito de actuación no solo se circunscribió a las bebidas.

El de Valverde del Majano fue además el fundador de un buen número de empresas en nuestro país. Seguro que recuerdan la silueta del famoso toro negro que desde 1958 existe por las carreteras españolas. Pues bien, Nicomedes García, fue el creador de la agencia responsable de la figura del Toro de Osborne, la mítica Azor, conocidísima en el ámbito del sector. Además, el padre del Garciani original fue fundador del Banco General del Comercio y del Banco Alicantino del Comercio, así como de la conocida empresa de transporte Auto Res y de hasta una fábrica de turrones y polvorones.

Sin duda alguna, Nicomedes García se caracterizaba por su audacia y tampoco dudó en montar su propia naviera en Valencia. Después de la II Guerra Mundial comenzó esta aventura adquiriendo y reflotando barcos cargueros del tipo Liberty. Este tipo de barco artillado fue construido en los EEUU con destino a sustituir la flota mercante inglesa, hundida durante la guerra. Después, muchos de ellos quedaron sin uso, anclados en las costas de los puertos europeos.

La naviera “Nicomedes García”, tuvo entre sus barcos el Río Tajo o el granelero “Garciani”. Este barco, originalmente llamado “R. F. Peckhan” fue comprado en 1952 por la naviera y por Fernando Pereda Aparicio cuando iba a ser desguazado. Se reparó, se cambió el nombre (igual que el vermú de su fábrica segoviana), y siguió en funcionamiento hasta 1975, aunque Don Nicomedes ya lo había vendido en 1967. ¡Garciani tuvo su propio barco! ¿No es digno de admirar?

Una historia que, a la nueva generación de Garciani, nos demuestra que es necesario atreverse a transgredir, a innovar y a probar cosas distintas sin tener miedo a las etiquetas establecidas. Nicomedes, ¡va por ti!



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